martes, 11 de enero de 2011

¡Provecho!

Dice el Diccionario de la RAE que buen provecho es una expresión coloquial usada para manifestar el deseo de que algo sea útil o conveniente a la salud o bienestar de alguien, frecuentemente dirigiéndose a quienes están comiendo o bebiendo. Creo que las cosas han cambiado un poco. Hace tiempo que no escucho decir a alguien "buen provecho", sino "¡provecho!". Y me gusta la simplificación. ¿No ocurre --a fin de cuentas-- que todo provecho es bueno? Un mal provecho sería algo como un desprovecho, etc.

Todo lo anterior, para decir, que esta mañana usé el transporte público, saqué un libro de mi bolsa y me quedé sumamente entretenida en mi lectura, para cuando el chofer pasó a cortar boletos, yo le mostré mi boleto sin dejar de leer y, como siempre lo hago, dije "gracias". Él me dijo "¡provecho!" Y logró lo que yo no quería: interrumpió mi lectura. Y es que no entendí por qué me dijo eso; llegué a pensar que se refería a mi libro. Me pareció estupendo que alguien deseara que un libro me fuera útil o conveniente. Al final me convencí de que lo dijo porque yo traía en la mano izquierda un vaso de jugo de mandarina (¡me encantan las mandarinas!) que bebía casi sin darme cuenta.

Me parece muy cortés decir "¡provecho!" a quien lee. En eso de la lectura no es poco lo que uno tiene que invertir; cabe desear o esperar, si no algún beneficio, por lo menos, no un des-provecho. Así que ¡provecho!

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mas por pero

Estoy impresionada. Había notado un uso excesivo de la preposición "pero" en todo lo que redacto; especialmente en mi tesis. Tratando de resolver el "inconveniente", decidí sustituir la mitad de mis "pero" por "mas". Planeaba dedicarme hoy a eso. Releyendo el Manual del distraído encontré, en la página 154 (la edición que tengo es de 1987), "Protestas", texto que había olvidado por completo --o tal vez no-- y que inicia así: "Me molesta encontrar en un texto la palabra mas en lugar de pero". Y hacia el final de la página remata:
Su única herencia quizá sea esta intolerancia mía, la convicción de que mas excluye el humor, la acidez, provoca la prosa rimada, impide las sorpresas, nos hace levantar la voz, nos empuja irremediablemente hacia la gravedad, los tópicos, el espejo. Pero, por el contrario, crea dicotomías, es seco, se lleva bien con el balde de agua helada, es un freno al llanto fácil, permite en un instante, cambiar el tono, voltear la medalla, quitar la pacotilla y el azúcar. No me interesan los feligreses, las bocas abiertas, los oradores pálidos, perlosos, amenanzantes. Prefiero usar pero.

viernes, 11 de junio de 2010

"Cierro mi puerta; y eso y lo otro y aquello se quedan fuera sin remedio"

Hace varias horas que estoy despierta. Estoy enferma y mi madre me ha traído un té para tomar la primera pastilla del día. Quiero escribir, pero no sé qué escribir.

Mejor algo que me tiene contenta. Casi con un año de retraso --se había anunciado que se publicaría con motivo del 50° aniversario luctuoso de su autor-- ya están a la venta los dos primeros volúmenes del Diario de Alfonso Reyes. Si todo va bien, en unas horas los tendré en casa. El Fondo de Cultura Económica creó una cuenta en twitter @lectoresaFondo donde, por el momento, aparecen pequeños fragmentos de "Días Aciagos".

De la publicación del Diario de Reyes ya había un intento. La Universidad de Guanajuato publicó, hace 41 años, el correspondiente al período que va de 1911 a 1930. Fragmentos de la primera parte aparecen, además, en las Obras Completas, pues el propio Reyes los publicó en algunos de sus textos.

Cierro mi puerta; y eso y lo otro y aquello se quedan fuera sin remedio...

No he tenido nunca acceso a todo el Diario y, considerando que la publicación será de seis volúmenes, mi conocimiento de él es mínimo. Pero me atreveré a comentar que tengo la impresión que el Diario de Reyes fue evolucionando hacia el dietario, que fue abandonando el estilo literario. Eso tiene una ventaja: se fue haciendo más informativo. Ya veremos

miércoles, 26 de agosto de 2009

"Después"

El cumpleaños de mi hermanota está próximo. Vi a un amigo muy querido, nuestra amistad debe mucho a los nuevos medios. (Marilú debería estudiarnos algún día.) Bueno, el cumpleaños de mi amigo querido también está próximo y le obsequié una tarjeta. No anoté nada en esa tarjeta porque yo nunca anoto nada en las tarjetas. Seleccionar una tarjeta me cuesta mucho trabajo y me lleva tiempo; siempre las estoy buscando, busco que el mensaje sea preciso, y, si se puede, que sea linda y que sea única. Y entonces supongo que no hace falta anotar nada más. Si anotara algo más, sería por insuficiencia del mensaje de la tarjeta y entonces mi búsqueda sería en vano. Mi amigo no lo entendió; bueno, yo no lo expliqué.
Si tuviera un poquito de más confianza le hubiera dicho algo como: "Fui hasta Chile a adquirir esa tarjeta para ti (no fui exclusivamente a eso, pero sí dediqué varias horas a buscar una tarjeta) busqué una que dijera exactamente lo que yo quería expresarte, la vi y la pensé para ti. No hay nada que agregar". Pero eso sería muy violento y es sólo una tarjeta. Así que le dije: "después". Y supongo que en algún momento debo hacer efectivas mis palabras. También le regalé un libro. Y ese era el importante: el regalo.
El encuentro fue bello a pesar de todo. A pesar de que llegué tarde y no lo encontré en el lugar acordado. Le llamé varias veces y no me respondía, algunos mensajes y nada... entré a todos los restaurantes del centro de Coyoacán y no lo veía. En mi favorito (mi restaurante favorito del centro de Coyoacán), la recepcionista debió verme desesperada y me preguntó: "¿A quién buscas?" Estaba distraída y le dije: "¡A Mauricio!" Y sí había un Mauricio, pero no era el mío. Gracias a eso pude darme cuenta de que ahí estaban fumando. Detesto a los fumadores.
Mi Amigo apareció y nos encaminamos a "La Oaxaqueña", que resultó ser "El Oaxaqueño" y que ya no existe. Regresamos al centro. Él propuso mi favorito, y será muy mi favorito pero ahí estaban fumando y me negué. Entramos al de junto. Tardaron mucho en servirnos y la comida no era muy buena. Llovió. ¡Llovió! Lluvia con helado. Cuando nos despedimos me dijo que me quería. Hubiera querido responder que yo también. Es difícil. Lo miro y me cuesta ver al niño lindo de la mensajería instantánea y el que miro me parece un desconocido. Sospecho que esto puede cambiar después, después...

martes, 5 de agosto de 2008

Tormentos aislados





lunes, 2 de julio de 2007

Veinte años no es nada

Es mi cumpleaños y estoy en Puebla. Gracias a quienes habéis estado conmigo y con mi familia en este año difícil. Habéis estado hasta cuando yo no. Y con todo, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, han sido veinte años encantadores y vosotros sois el encanto. ¡Gracias!

viernes, 2 de marzo de 2007

A pesar de todo

Hume escribió que a pesar de todo estamos condenados todos a la incerteza (creo que lo escribió hacia el final del Treatise). Estos días he sentido la falta de certeza exactamente como una condena, y no es grato. Me inquieta la incapacidad para explicarme, la imposibilidad de articular lo que me pasa.
© Todo en el fragmento
Maira Gall