Día efe
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domingo, 3 de julio de 2016

No es el tiempo


«Ah, no es el tiempo –dirá después, cuando abra la puerta– ni siquiera el miedo, el único aparato de medida que tiene la conciencia; es la falta de otra cosa lo que le hace ser algo. Es la falta de otra cosa...»

Juan Benet, Volverás a Región

sábado, 28 de julio de 2012

Guardar los perros

El próximo martes mi abuelo cumplirá 90 años de vida. Lo celebraremos hoy. Toda la familia, los amigos de la familia y la familia de la familia... como cada año. El cumpleaños de mi abuelo es una especie de fiesta religiosa. El único cumpleaños que nos congrega a todos y, lo que es más asombroso, a nuestras mejores voluntades. Así que me dispongo a guardar mis perros en la azotea, como dicen que decía Goethe. Procuraré no mirar feo a nadie ni evidenciar sus imbecilidades. Comeré, sonreiré, seré amable en la conversación y diré que no puedo ingerir nada etílico porque debo cuidar mi vesícula. Y que la voluntad me dure.

Hablando de mi vesícula... tuve una pesadilla espantosa. Me hizo despertar a las dos de la madrugada. Desperté, recordé, lo analicé unos segundos, me llevé las manos a la cara y lamenté mucho que la peor pesadilla de la temporada fuera tan verosímil. Soñé la cosa más ordinaria que me ocurre cuando estoy en compañía de mi hermana. Yo trataba de hacer la simple tarea de lavar y secar unos zapatos y ella estaba ahí para decir que lo estaba haciendo mal, que debía seguir el método de ella, que yo era tonta y debía hacer exactamente lo que ella dijera. Por supuesto, yo trataba de replicar y me enojaba mucho. Desperté con acidez en el estómago, imagino que el derramamiento de bilis fue atroz. Me tomó más de una hora volver a dormir.

Y ayer soñé que estaba con Panchito, un compañero de la secundaria y la preparatoria, jugábamos o hacíamos una especie de trabajo escolar, o ambas cosas. Entonces notaba que él tenía una edición de lujo de El arte de perdurar de Hugo Hiriart, era un libro morado, bonito y grande. Le mostré a Panchito que yo tenía la edición normal (la única que en realidad existe) y que mi ejemplar estaba leído, releído, subrayado, anotado, comentado... y sí, de hecho, así está mi ejemplar.

Tengo vacaciones generalizadas: los idiomas, el violín, la universidad...

lunes, 2 de julio de 2007

Veinte años no es nada

Es mi cumpleaños y estoy en Puebla. Gracias a quienes habéis estado conmigo y con mi familia en este año difícil. Habéis estado hasta cuando yo no. Y con todo, que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, han sido veinte años encantadores y vosotros sois el encanto. ¡Gracias!

domingo, 25 de febrero de 2007

Dirò d’Orlando

"Esta fugacidad, que tan extrañamente nos incumbe..."


jueves, 22 de mayo de 2003

Pero no


De rabia, vengándome como el del cuento, mandé quemar el sillón en que acostumbraba acomodarse. No sé más de él, no quiero saber nada. No le hablen de mí si lo encuentran. Pero no: díganle más bien que su recuerdo es para mí tan precioso, que nunca lo cambiaría yo por su presencia.

Pero no


De rabia, vengándome como el del cuento, mandé quemar el sillón en que acostumbraba acomodarse. No sé más de él, no quiero saber nada. No le hablen de mí si lo encuentran. Pero no: díganle más bien que su recuerdo es para mí tan precioso, que nunca lo cambiaría yo por su presencia.
— Alfonso Reyes, "Transacciones con Teodoro Malio".
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Maira Gall