Toluca
Mostrando las entradas con la etiqueta Toluca. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de marzo de 2014

El volcán de nuestras pasiones


Papantla, Ver.

La semana pasada estuve trabajando duramente con el Ulysses, fue horrible . Me pasó lo mismo con Cortázar el año pasado. Es una sensación a ratos angustiosa, como estar ante el mar, un precipicio o un cuadro de Munch. No sé si a todos les ocurre lo mismo, espero que no. Pero yo me siento desbordada de una manera que, aun sin omitir la belleza de lo contemplado, nunca ha llegado a ser agradable y es algo más próximo al miedo y a la rabia de no entender y de quedarse pequeño. 

Todavía no sé qué pensar sobre mi trabajo. El domingo soñé que defendía con vehemencia el spinocismo de Joyce. Qué tontería.

Antes de ponerle punto final a mi análisis, comí casi medio metro de pizza y luego fui al Santiago Gutiérrez a mirar Paisajes de Aureliano Sánchez. Todo en la dulce compañía de Víctor. (¡Gracias, Vic!) Disfruté tanto las imágenes como los textos. Luis Nishizawa escribió una presentación excelente, diáfana y bella de la obra que se exhibe. Es un texto breve que hace lo que tiene que hacer: dar luz, transmitir una impresión y mostrar el valor de los objetos. Y el propio Aureliano describe su obra con esmero y honestidad. ¡La cita de Alberti al final del texto me entusiasmó!

Pero yo tenía que salir del museo, volver a casa y enfrentarme a mi problema. Me autocondicioné y me propuse: "si acabo temprano, iré al cine". Acabé poco antes de las 20:00 hrs. Mi cine favorito exhibía Les Choristes. (¿Habéis visto La Cage aux rossignols de 1945? ¡El año del fin de la guerra! Es casi un milagro.) En la sala, además de mí, estaba una señora con dos niñas muy pequeñas, nadie más. Ya sabemos que la música es estupenda y el guión es de una ternura inmensa. Pero yo no había reparado en que hay alusiones a la Résistance, en su forma mítica, absoluta y exonerante. ¡Que cada quien cree en lo que le ayuda a seguir vivo!

En fin, que lo paso bien. Me he reconciliado con el sol y estoy en Veracruz. Cuando estoy en Veracruz, pienso en Cádiz. Pero hoy que es cumpleaños de Pitol, también pienso en Vila-Matas: ¿Qué nos queda cuando estamos ya lejos de Veracruz, lejos del volcán de nuestras pasiones de antaño y, en definitiva, estamos ya muy lejos de la vida?

Anoche vi la luna llena desde Los Portales. Pensé en vosotros, pero no me atreví a sacar la cámara y disparar. Pronto lloverá.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Música callada



I'm really happy. Hier, j'ai découvert a great bookstore dans le centre-ville. In Toluca. Y últimamente todo lo que se me ocurre, se me ocurre en Franglish. Tengo que detenerme un momento y traducir-me antes de hablar o de escribir. También me pasa que aventuro palabras; ya después me inquieto por su existencia. Sobre advertencia... os cuento.

Ayer encontré mi sitio, mi lugar seguro, en Toluca. Es una librería grandiosa en el centro de la ciudad. Cuando descubrí lo maravillosa que es, no pude creer el tiempo que había pasado sin que yo me percatara de su existencia. Se llama "Música callada", no es posible un mejor nombre. Se ubica a un costado de la iglesia del Carmen y hay que recorrer un estrecho corredor antes de hallar la entrada. La fotografía de arriba es de uno de los muros del corredor.

Ahí puede uno encontrar lo mejor --o sea todo-- de Romano Guardini, de Edith Stein y de Hans Urs von Balthasar, partituras de Cántico espiritual, una edición trilingüe de L'amour de Madeleine, la correspondencia de Wittgenstein, Senilia de Schopenahuer, Ideas de Schlegel ¡anotado por Novalis!, traducciones recientes de Hans Blumenberg... Recorrí cada rincón: ¡los libros se pueden (h)ojear! No hubo uno solo que no me entusiasmara, incluso si ya los había leído. O, tal vez, debería decir que sobre todo si ya los había leído.

Buenas noticias: recientemente he comprendido que la parte de mí que no ha podido entender el valor de la prosa romántica de Víctor Hugo y que le dijo a Hilda que el final de Les Misérables era feliz y, por lo tanto, desagradable, se encontraba limitada por una muy torpe lectura de mi adolescencia. Esto de reconciliarme con los autores me pasa mucho últimamente. Voy a darle una oportunidad a la Beauvoir, anuncio solemnemente que revisaré Mémoires d'une jeune fille rangée antes de que el año termine (guiño para mi amigo Víctor).

Hasta otra.

© Todo en el fragmento
Maira Gall