Filosofía
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martes, 17 de mayo de 2016

Cosa boba


"Pierdo la paciencia y el tiempo, y engaño mi amargura encerrándome a escribir —a escribir por escribir; 'como cosa boba', decía Santa Teresa".

Días aciagos, Alfonso Reyes




Mi clásica amigdalitis de final del juego, quiero decir, del semestre, hizo su aparición ayer. No me siento tan mal, pero pinta para peor. Ya veremos.

La madrugada del sábado terminé de leer La Regenta de Clarín. Todavía me tiemblan las manos de la emoción. Me parece que la novela delata un particular modo de entender el realismo que me ha atrapado, que está muy lejos, inalcanzable, de los realismos de manual y que intentaré comentar en mi última entrega del curso de Literatura española. Nada que no haya quedado bien explícito en Apolo en Pafos:
Nada de esto se puede entender bien cuando no se tiene la fe profunda en la verdad y en su belleza; llegará un día en que será un crimen de lesa metafísica el pretender que pueda haber superior belleza a la de la realidad; la realidad es lo infinito, y las combinaciones de cualidades a que lo infinito puede dar existencia, ofrecen superiores bellezas a cuanto quepa que sueñe la fantasía e inspire el deseo.
A Cortázar se le haría agua la boca con un párrafo como este.

Me ha encantado también el tono, de orientación pascaliana, que Clarín usa para referirse a filosofías y filósofos. “Se moquer de la philosophie, c'est vraiment philosopher”.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Montaigne

En mi perfil de Blogger aparece entre mis intereses, en primer lugar, el escepticismo moderno. Y en esa categoría coloco, principalmente, la obra escrita de David Hume, Leon Battista Alberti, Michelangelo Buonarroti, Michel de Montaigne, Francisco Sánchez y Samuel Richardson; un poco de Miguel de Cervantes y otro tanto de William Shakespeare. Me encantan, un poco por segundones, un poco por serios. Se trata de un gremio de puros feos. Sitúan, sin más, sus discursos desde la inseguridad de lo no sabido, pero no caen en extremos posmodernos o nihilistas; sus vagabundeos no son particulares, sino singulares. Nos hacen el favor de recordar que somos unos miserables y patéticos y que no es tan malo, que es así y hay que asumirlo para sufrir un poco menos. Y lo hacen tan bien que la posteridad mira de soslayo sus escritos o los digiere como literatura y nada más.

(Hume merece un mejor elogio, una descripción más puntual y mención aparte, en otra ocasión será.)

Todo lo anterior para decir que hace tiempo leí en la bitácora de un amigo muy querido que cierta idea de Montaigne le parecía bastante estúpida. Pero no he logrado saber a qué se refiere. Hoy me decidí a preguntar. Por el contexto parecía que se refería al hecho de escribir para no ser leído; pero esta idea no es de Montaigne. Él escribió los Essais para su parentela y a los demás nos despachó desde la primera página. Leo y trato de encontrarle alguna idea estúpida a Montaigne... ¡nada! Todo lo que dice me parece de sentido común. No es brillante, ciertamente. Nunca se arriesga demasiado y así consigue que todo lo que escribe sea sincero. Una vez que se asume la invariable inseguridad, un "Yo me abstengo" es a lo que se atiene (¡qué palabra tan exacta!), por eso queda bien de epitafio.
© Todo en el fragmento
Maira Gall