De rabia, vengándome como el del cuento, mandé quemar el sillón en que acostumbraba acomodarse. No sé más de él, no quiero saber nada. No le hablen de mí si lo encuentran. Pero no: díganle más bien que su recuerdo es para mí tan precioso, que nunca lo cambiaría yo por su presencia.
— Alfonso Reyes, "Transacciones con Teodoro Malio".
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