miércoles, 26 de agosto de 2009

"Después"

El cumpleaños de mi hermanota está próximo. Vi a un amigo muy querido, nuestra amistad debe mucho a los nuevos medios. (Marilú debería estudiarnos algún día.) Bueno, el cumpleaños de mi amigo querido también está próximo y le obsequié una tarjeta. No anoté nada en esa tarjeta porque yo nunca anoto nada en las tarjetas. Seleccionar una tarjeta me cuesta mucho trabajo y me lleva tiempo; siempre las estoy buscando, busco que el mensaje sea preciso, y, si se puede, que sea linda y que sea única. Y entonces supongo que no hace falta anotar nada más. Si anotara algo más, sería por insuficiencia del mensaje de la tarjeta y entonces mi búsqueda sería en vano. Mi amigo no lo entendió; bueno, yo no lo expliqué.
Si tuviera un poquito de más confianza le hubiera dicho algo como: "Fui hasta Chile a adquirir esa tarjeta para ti (no fui exclusivamente a eso, pero sí dediqué varias horas a buscar una tarjeta) busqué una que dijera exactamente lo que yo quería expresarte, la vi y la pensé para ti. No hay nada que agregar". Pero eso sería muy violento y es sólo una tarjeta. Así que le dije: "después". Y supongo que en algún momento debo hacer efectivas mis palabras. También le regalé un libro. Y ese era el importante: el regalo.
El encuentro fue bello a pesar de todo. A pesar de que llegué tarde y no lo encontré en el lugar acordado. Le llamé varias veces y no me respondía, algunos mensajes y nada... entré a todos los restaurantes del centro de Coyoacán y no lo veía. En mi favorito (mi restaurante favorito del centro de Coyoacán), la recepcionista debió verme desesperada y me preguntó: "¿A quién buscas?" Estaba distraída y le dije: "¡A Mauricio!" Y sí había un Mauricio, pero no era el mío. Gracias a eso pude darme cuenta de que ahí estaban fumando. Detesto a los fumadores.
Mi Amigo apareció y nos encaminamos a "La Oaxaqueña", que resultó ser "El Oaxaqueño" y que ya no existe. Regresamos al centro. Él propuso mi favorito, y será muy mi favorito pero ahí estaban fumando y me negué. Entramos al de junto. Tardaron mucho en servirnos y la comida no era muy buena. Llovió. ¡Llovió! Lluvia con helado. Cuando nos despedimos me dijo que me quería. Hubiera querido responder que yo también. Es difícil. Lo miro y me cuesta ver al niño lindo de la mensajería instantánea y el que miro me parece un desconocido. Sospecho que esto puede cambiar después, después...

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