Dice el Diccionario de la RAE que buen provecho es una expresión coloquial usada para manifestar el deseo de que algo sea útil o conveniente a la salud o bienestar de alguien, frecuentemente dirigiéndose a quienes están comiendo o bebiendo. Creo que las cosas han cambiado un poco. Hace tiempo que no escucho decir a alguien "buen provecho", sino "¡provecho!". Y me gusta la simplificación. ¿No ocurre --a fin de cuentas-- que todo provecho es bueno? Un mal provecho sería algo como un desprovecho, etc.
Todo lo anterior, para decir, que esta mañana usé el transporte público, saqué un libro de mi bolsa y me quedé sumamente entretenida en mi lectura, para cuando el chofer pasó a cortar boletos, yo le mostré mi boleto sin dejar de leer y, como siempre lo hago, dije "gracias". Él me dijo "¡provecho!" Y logró lo que yo no quería: interrumpió mi lectura. Y es que no entendí por qué me dijo eso; llegué a pensar que se refería a mi libro. Me pareció estupendo que alguien deseara que un libro me fuera útil o conveniente. Al final me convencí de que lo dijo porque yo traía en la mano izquierda un vaso de jugo de mandarina (¡me encantan las mandarinas!) que bebía casi sin darme cuenta.
Me parece muy cortés decir "¡provecho!" a quien lee. En eso de la lectura no es poco lo que uno tiene que invertir; cabe desear o esperar, si no algún beneficio, por lo menos, no un des-provecho. Así que ¡provecho!
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