miércoles, 23 de octubre de 2013

Una habitación propia

Hablemos de la poética en sí y de sus diferentes tipos, del efecto que cada uno tiene, de cómo hay que componer las fábulas si se quiere que la poesía sea bella, también cuántas y de qué tipo son sus partes y de las restantes cosas que son propias de la misma investigación, comenzando inicialmente, como es natural, por el principio...
Todavía recuerdo el día que leí por vez primera la Poética de Aristóteles, podría decir que ahí se arruinó mi vida, pero la verdad es que mi vida ya estaba arruinada y también es verdad que escribo todo esto con sonrisa socarrona. Era la edición excelente (clara y cercana) de Aníbal González, conservo en mi memoria los dos primeros párrafos y a partir de ellos juzgo todas las otras ediciones que conozco. También recuerdo que de fondo sonaba La muerte del ángel.

Llevo cinco días escribiendo ensayitos. Escribí tres que me gustaron mucho: Secularización y libertad en La Celestina, La idea de poesía en el Cancionero de Baena, y La ambigüedad en el diálogo entre Don Amor y el Arcipreste de Hita. Todavía tengo que arreglar otros tres que no me gustaron tanto.

La Dra. K me pidió que leyera un libro cuya tesis principal es que la crítica literaria no sirve para nada (ella cree que es importante leerlo antes de mi examen profesional, o sea, ella cree que mi tesis es básicamente crítica literaria, igual que los llamados filósofos postmodernos creen que la filosofía es, nada más, crítica literaria). No lo he leído; comparto esa tesis absolutamente: la crítica literaria no sirve para nada. Con todo, la crítica literaria es lo mío --mi amigo Gerardo lo sabía mucho antes que yo.

Estos días he pensado en Virginia, en su A woman must have money and a room of her own if she is to write fiction. Mi mamá sigue sin caminar y sigue en mi habitación.

Emiliano me ha recordado que hace un año me otorgaron un premio por algo que escribí. Yo lo tenía bloqueado porque las ceremonias de premiación me resultaron muy engorrosas. Me equivoqué de día (me dio mucha pena con mi madre porque canceló algunas de sus actividades por acompañarme) y ya en el día correcto tuve que retirarme antes de que el evento iniciara.

El recordatorio me ha hecho pensar que el año pasado, a estas alturas, ya había empezado un espectácular cierre de año, lleno de satisfacciones. Y, bueno, que ahora no veo claro. Desde luego esto se puede arreglar en Toledo. Que así sea.

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