lunes, 22 de agosto de 2011

Días fríos

¡Qué día tan bello!



Los días nublados y fríos me alegran. Tengo la impresión de que a la mayoría de la gente le ocurre lo contrario. He pensado si existirá una razón para que estos días me gusten tanto. Sospecho que los asocio a cierto recuerdo gratísimo, pero no he podido ubicarlo. Al contrario, sólo me vienen a las mientes experiencias tristes asociadas con estos días. Y no, nunca he sabido por qué me gustan estos días...

Hace unas semanas me cayó una tormenta en San Ángel. Tenía que ir a la librería y fui. Me sorprendí al notar que todos siguen con su vida. Hacía mucho que no tenía una experiencia de la lluvia distinta a verla desde la ventana de mi habitación. El tráfico sigue de espanto. La gente que pide dinero en las esquinas, se cubre con un trozo de plástico y sigue en lo suyo. La lluvia ya no cambia nada especial en esta ciudad. Creo que ni siquiera se vende más café. Pensé en Goethe.
Y no nos queda más que agarrar fuertemente las riendas
y apartar las ruedas a izquierda y derecha
de esta piedra o de aquella caída.
¿Quién sabe a dónde vamos
si a duras penas recuerda nadie de dónde viene?
Ya es 22 agosto y empiezo a preocuparme realmente por las cosas que empecé hace mucho y que no he podido terminar. Y me irrita que mi preocupación no se haga eficiente. Me enfada mi pereza, me enfada y siento, de nuevo, pereza como para luchar en su contra.

jueves, 18 de agosto de 2011

Entre Víznar y Alfacar



"Las cosas que se van no vuelven nunca, 
todo el mundo lo sabe,
y entre el claro gentío de los vientos
es inútil quejarse".


Siguiendo con España y las cosas que me encantan. Y otras que no tanto...
A Lorca lo fusilaron entre Víznar y Alfacar un día como hoy, que en España equivale a un día como ayer, pero de 1936. Me encanta Lorca. La Edad de Plata toda me fascina. Creo que Lorca tuvo un temperamento admirable, lo creo que porque soportó a Dalí y Buñuel juntos. Yo no me escandalizo porque le gustaran los toros; lo entiendo. Era un lunático. Asumo con humor que no exista una tumba que podamos besar, me hago ilusión de que Federico se nos esconde, y se divierte si lo buscamos y se burla cuando desistimos y ya no queremos jugar más al escondite.
© Todo en el fragmento
Maira Gall