El tráfico de Ciudad de México en viernes es insoportable. Por alguna razón, que yo entiendo bien, a la gente le gusta abandonar la ciudad. A mí me tocó hoy ir en sentido contrario: yo no me iba: llegaba. El chofer escuchaba un noticiero radiofónico. El tema: los atentados de ayer en Madrid y las elecciones de pasado mañana. No hablé para nada durante el tedioso recorrido a casa, sólo escuchaba y pensaba y estaba triste. Tristes guerras...
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