miércoles, 30 de julio de 2014

Pátzcuaro

Pátzcuaro, 2007
Hace tres meses, C me habló de Pátzcuaro --de su historia y sus recintos-- con la euforia de un enamorado. Así que he vuelto a esta ciudad para mirarla a la luz de todo lo que C me ha compartido. Han sido cuatro días extraordinarios de grata compañía, de descubrimientos felices y de recuerdos espléndidos. También de lluvias torrenciales, como esta que ahora golpea las ventanas, y de Luna menguante.

Es impresionante todo lo que se puede distinguir de una ciudad a partir de aquello que conserva y deja de conservar. Es una cuestión externa, de la vida social, de la situación material y moral. Somos lo que queremos. Pero divago.

Lo que quería decir es que C me explicó la fundación de la ciudad, sus vínculos con el Humanismo renacentista, con la disciplina jesuita y con la embriaguez del Barroco, para luego resumir todo en una frase bíblica: "He aquí, yo hago nuevas todas las cosas". Feliz en el presente.

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Maira Gall